Notas
CRÓNICA EXCLUSIVA

MARAVILLOSO ENCUENTRO

07/09/2011

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Lorena Astudillo y Daniel Maza presentaron su primer disco “Solo los dos” el Sábado 3 de Septiembre a las 21 hs en La Trastienda Club del barrio de San Telmo. En la sala estuvieron la cantante Susana Rinaldi y Ema Palermo de Leguizamón, la viuda del “Cuchi”, autor de más de ochocientas obras de nuestro folklore.

Como Lorena Astudillo es una de las mejores voces que ha dado la música folklórica argentina en los últimos años y Daniel Mazza suena con una imponencia proporcional a su físico, con una técnica inconcebible para transformar a su bajo en una especie de banda enloquecida, cuando, en realidad, es el único ejecutor de todos esos sonidos, ya de entrada nos anticipaba que estábamos en presencia de un concierto excelente.

Solo los dos vestidos de blanco salieron a escena ante el público que los ovacionó. Arrancaron con el candombe “Doña Soledad”, de Zitarrosa, al que le pegaron otro candombe, “Te parece”, en este caso de Rubén Rada.

Como en sus conciertos individuales siempre hay mucho humor, buena onda, en este caso tampoco podía faltar: en toda la noche jugaron a la pareja “despareja”, ella verborragica, alegre; él más bien parco: “Yo remo, remo. Daniel, a veces, hace respuestas escuetas. Somos muy diferentes, nos complementamos”, diría Lorena al describir al dúo que en el plano musical se entiende muy bien.

Uno de los primeros invitados fue Fabián “Sapo” Miodownik en percusión para hacer una gran  versión de la bella “Zamba del carnaval”, de Cuchi Leguizamón y “Príncipe Azul”, de Eduardo Mateo. Patricia Zappia y Dorita Chavez en coros fueron los siguientes invitados para cantar la emotiva “Pancita hueca” y “Doña Ubenza”.

Como para demostrar que Mazza es un bajista fuera de serie,  y como tributo a Jaco Pastorious, llegaría el tema “Chicken”. Y también para exponer que son dos grandes cantantes de boleros, hicieron un popurrí del género que incluyó, entre otros, “Vete de mí”, de los hermanos Expósito y “Drume negrita”, variante folklórica de la “Duerme negrito” que cantaba Yupanqui, que se alineó con “Eclipse” de Lecuona que el público cantó a capella en la noche entretenida, íntima, muy disfrutable para que ellos puedan ir borrando la “línea” que los separa de sus admiradores y así interactuar con más facilidad.

Continuaron con “La nochera”, siempre contraponiendo la certera vocalización de Lorena con el fraseo más crudo y áspero de Maza. Al rato, tocaron “El manisero”, aquel pregón cubano de Moisés Simons, y sobre el final, “Yo sé quién soy”, de Alfredo Zitarrosa.

Como era de esperar, fueron varios los bieses porque la gente no se quería ir, entonces, llegó en un punto alto del recital, en la que Astudillo, solo acompañándose de caja chayera, muestra su mejor vertiente de canto bagualero, “Chacarera de un triste”, de los hermanos Simón y la "La Pomeña".

Lo interesante de cuando dos artistas se juntan es la libertad que generan para que  la música tenga esa fuerza capaz de alterarlo todo, de trastocar los valores  individuales o colectivos, de hacer añicos lo ya sabido y transformar la vida, arrastrándonos hacia lo desconocido. Eso, maravilloso, tuvo a dos de sus mayores exponentes, el sábado en escena. Solos los dos dieron un ejemplo fascinante.

Nota: Guillermo Chulak

Fotos: Anita Kalikies


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