Notas
CRÓNICA EXCLUSIVA


19/07/2007

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RECORDAR


El arte de la música se puede expresar de innumerables modos y formas, y está en la grandeza y flexibilidad de cada músico el poder descubrir nuevas variantes explorando sus inagotables posibilidades, ya sea combinando sonidos, ritmos, estilos y hasta géneros musicales.

Abel Pintos (folclorista), y Andrés Giménez (rockero), fueron elocuentes exponentes de un espectáculo musical abierto, sin fronteras ni prejuicios, donde dejaron bien en claro que, con un poco de apertura mental y libertad de espíritu, el folklore puede comulgar con el rock, sin que ésta unión conspire con la raíz de cada género.

Esto ocurrió el día 19 de julio, por la noche, en el ND Ateneo, a sala completa.

Y esta propuesta no fue sólo un desafío para los artistas, sino también para el público convocado. Es que el que fue a ver a Abel Pintos quizás no estaba preparado para escuchar rock pesado, y viceversa, el seguidor de Andrés Giménez, acostumbrado al sonido metal de A.N.I.M.A.L. –el power trío que fundó en los 90- probablemente no sabía que tenía que prestarse a escuchar zambas y chacareras.
Así todo, fue muy gratificante encontrarse con un público bien diverso, donde al lado de un rockero podía estar sentado un amante del folklore. No obstante este cruzamiento, la respuesta del espectador fue muy elogiosa, por el respeto y el aplauso que le brindó a cada artista, haciendo caso omiso de sus diferentes propuestas musicales.

El show fue dinámico, ágil, y también muy ameno, gracias a la simpatía que derrochaba Andrés Giménez. Comenzaron juntos Andrés y Abel cantando a dúo la “Zamba para Olvidar” y luego “Todos los días un poco” (León Gieco), entre otros. Luego se le dio lugar al rock, quedando a cargo de ello Andrés Giménez y su banda. Allí Andrés mostró algunos temas “pesados”, pero también incursionó por versiones más livianas, como la emotiva canción “Los ojos del cielo”, donde el rockero aclaró que el título aludía a los ojos de Dios que nos guían en la vida. Al cabo de este bloque de rock, le llegó el turno a Abel Pintos. Este talentoso joven artista de voz privilegiada (una de las mejores voces masculinas, tanto por sus recursos técnicos como por su interpretación) emocionó con temas melódicos y folklóricos, que, según adelantó, formarían parte de su próximo trabajo discográfico, aún en etapa de producción.

La última parte del espectáculo volvió a reunir a los dos artistas a la vez en el escenario, para interpretar fundamentalmente canciones referentes de la música popular argentina, como “La Masa” (Violeta Parra), “Cinco Siglos Igual” (León Greco). Como canción de despedida, eligieron “Canción con Todos” (Cesar Isella), como queriendo transmitir que el arte de la música no tiene fronteras, y que por tanto puede congregar bajo un mismo techo a rockeros y folkloristas para que ambos se enriquezcan recíprocamente, como sin lugar a dudas ocurrió la noche del 19 de julio, en el teatro ND Ateneo.


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