Notas
ENTREVISTA


08/07/2004

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RECORDAR


Ríos. Árboles. Sonidos y tierra. Ambientes irrepetibles que se disfrutan en la infancia. La señora Teresa Parodi, cuenta para FolkloreCLUB acerca de sus primeros pasos en la música folklórica argentina: “mi padre era un gran melómano. Tenía una discoteca fabulosa y nos acercó a la música a mis hermanas y a mi. Desde muy chiquitas. Mamá cuenta de que siempre me daba la mamadera, cuando yo era recién nacida y me hacía escuchar la novena sinfonía de Beethoven. O sea, yo me crié en una casa con muchos libros, muchos discos, mucha música. Una casa de docentes, profesores, maestros. En donde hubo una preocupación muy intensa por la educación y cuando yo tuve mis primeras inclinaciones musicales, cuando empecé a querer la guitarra, cuando empecé a sacar de oído... porque la tuve. Mi abuela me la regaló, entonces después empecé a sacar las cosas y además de Yupanqui, o de Cocomarola (habla y estira la a), o de Romero Maciel (habla y estira la e), o de Ariel Ramírez... Entonces mi padre empezó a pensar que la música era un simple entusiasmo de momento. Me mandó a estudiar con el que fue mi maestro de toda la vida allá en Corrientes, Benjamín de la Vega, pianista, gran compositor y músico, que me dio una formación por suerte amplísima. Mi obligación, según él era escuchar todo. Porque de todo se aprendía algo siempre. Y después, yo tenía que descartar todo lo que me parecía pasatista o intrascendente, porque la emoción de lo bello siempre se iba a imponer a la pavada. Este era un poco el concepto general que me transmitió mi maestro y como me pasó la música a mi. Como me la traspasó. Es decir, la búsqueda permanente, porque cuando escuchás algo que te gusta, cuando sentís que eso te transforma, es cuando verdaderamente también vos podés... a lo mejor... a partir de eso, como si te tocara algo, vos también podes crear, ¿no?. Y esto lo aprendí de una forma muy clara, desde la infancia, y fijate, que desde la infancia yo ya empecé a escribir canciones. Que, recuerdo que mi mamá, en aquella época habían grabadores a cinta abierta, entonces había en mi casa un viejo Philips con unas cintas enormes (estira la e y la s) y entonces, ahí, mi mamá me grabó, alguna vez con diez años, mi primera canción, que yo compuse en letra y música. Contaba ya una historia. A mi me impactaban mucho, algunos autores y compositores que me habían impactado mucho, como por ejemplo Atahualpa Yupanqui, o Violeta Parra, o Zitarrosa. Contaban historias, describían a personas con oficios. Entonces yo quise hacer esto enseguida y enseguida empecé a contar historias, y a cantar mis canciones, y a cantar a los autores que me impactan y emocionan aún hoy”.
 
Extensas sus respuestas. Extenso su pensamiento, saber y experiencias desde su infancia en la música. A mi acotación: “El contexto influyó fuertemente entonces...”, Teresa Parodi responde: “fuertemente. Y claro, además, cuando íbamos en las vacaciones al campo, mi abuela tenía un campo muy grande en el interior de la provincia de Corrientes, en la zona de Mercedes. Nosotros pasábamos muchos meses del verano ahí con mis padres. Y entonces de golpe, había alguna fiesta entre los paisanos, entre los peones y siempre invitaban a mi papá y a mi mamá. Y mi papá y mi mamá, iban con nosotros, que las tres éramos pequeñitas. Entonces nos gustaba mucho. Sobre todo a mi, llegar a esa fiesta porque siempre había baile. Y actuaban conjuntos chamameceros que se ponían al costado de la pista, que generalmente era de tierra y la regaban para que no se levante polvareda cuando los bailarines zapateaban (risas) entonces, a mi me impactaba ver a los musiqueros al costado de la pista. Entonces iba ahí y me quedaba mirando. Tengo la imagen clavada en los ojos, que si los cierro, los puedo volver a ver a esos hombres, con su música contagiaban y emocionaban a la gente. Era como si la música les entraba al cuerpo de la gente cuando, bailaban... esa emoción (estira la segunda o), que yo veía que tocaban con los ojos cerrados y una emoción que me impactaba tanto. No sé si los idealicé tanto que después yo, lo primero que quería, después de que volví de mi primera vacación donde me paso esto, era una guitarra, porque yo quería tocar. Y si fuera posible alguna vez, provocar en el otro que me estuviera escuchando, una emoción parecida de la que provocaban estos musiqueros. O sea, que todo el entorno me marcó muchísimo, porque fijate que en mi casa, lo cercano, en mi familia cercana, no había nadie que fuera músico. Tengo dos bisabuelos, uno concertista de guitarra y el otro de piano, uno de italiano y el otro catalán, a los que no conocí. Por ahí me viene por lo genético, como se dice siempre, por ahí me viene a mi esta vocación de ser música. Pero indudablemente, me impactó mucho, me influyó mucho lo que la música significó para mí desde pequeña. Esto, como corriente que sentía con la música, me quedaba con enganchada. Siempre escuchando. Fijate que hasta el día de hoy, escuchando música, no puedo leer, no puedo conversar. Nada. La música me atrae. Y quedo pegada así, sintiéndola con el cuerpo, como aquellas personas que veía bailar en aquellas postas del campo”.
 
FolkloreCLUB: Teresa, ¿qué música escucha actualmente?
 Teresa
: Toda. Yo soy fiel a lo que me enseñó mi maestro. Ahora estoy muy copada con el último disco de la Bersuit (Vergarabat). Me encanta (estira las dos a) ese disco, los dos (se llaman La Argentinidad al palo, con muchos aires de folklore). Pero sobre todo el segundo en donde hay un huayno que se llama “El viento trae una copla”, en donde hay un montón de canciones frescas, tremendamente populares, con unas letras que me impactan. Hacía mucho que no escuchaba en un grupo así, que hace este tipo de música, sin desmerecer a nadie, unas letras tan elaboradas y con una letra también desde lo poético. Me encanta ese grupo. Todas las mañanas me levanto y lo pongo. Y ese huayno, cuando tararean el final, me encuentro por la casa cantando (risas). Es decir, escucho a toda la música. Escucho a Peteco, a Raúl Carnota, a Manolo Juárez, al Chango Farías Gómez, a Mercedes por supuesto. Escucho a tantísima gente y sigo escuchando a tantísimos otros, como a Zitarrosa, a Chabuca, a Atahualpa, a Violeta. La escucho mucho a Violeta, ha influido mucho en mí. Fue muy fuerte la influencia de Violeta en mí. A Piazzolla, a Troilo, a Goyeneche, a Adriana Varela, a Jaime Ross, a Silvio Rodríguez, a Pablo Milanés, a Charly García, me encanta Charly, a Fito Paéz. Escucho música. A mi me encanta compartir cuando escucho. Si a mi me gusta algo... te vuelvo loco. Si sos mi amigo, no pases por mi casa (risas) porque te siento y te hago escuchar eso que me gustó, porque quiero que te contagies, que te entusiasmes, porque creo que no tenemos que perder esta costumbre de comprar los discos. A mi no me regala nadie un disco. Yo voy y me lo compro. Por ejemplo, también escucho a Serrat, escucho a Sabina. Y me sigo acordando... escucho tanta gente... Voy y me compro. Me siento y escucho (dice, moviendo las manos) No hay que perder la costumbre de comprar discos, ahora que hay tantas formas que se hagan discos truchos que le hacen mal a todos, fundamentalmente a los músicos populares, a los que les cuesta tanto sostenerse en este tiempo, con su trabajo y con su música. Entonces, comprar un disco es apoyar a toda esa gente que grabó ese disco y puso sueños ahí. Si mis colegas después me quieren regalar, yo les agradezco mucho, pero yo me voy y me compro un disco. ¿Entendés? Aunque mi compañía me regala, aunque los colegas... Yo creo que el disco, como el libro, hay que comprarlo. Como la entrada al espectáculo hay que pagarla porque de eso vive muchísima gente y para que esa muchísima gente, que en muchos casos es muy valiosa, viva de esto, hay que trabajar de esta manera. La gente te propone algo, un espectáculo te propone algo y vos tenés que pagar eso. Porque el artista y un montón de gente están viviendo de eso y están haciendo maravillas si vos pagás. Es


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