Notas
CRÓNICA EXCLUSIVA


20/10/2004

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RECORDAR


El 9, 16 y 17 de octubre de 2004 el Chango Spasiuk se presentó en La Trastienda. Nada superficial. Nada volátil. Así es Spasiuk. Todo tiene que ver con todo. Con un momento, con una situación, con un paisaje, con una reflexión. Con ser uno. La sala le dio silencios, aplausos, risas y emociones. El misionero les ofreció buenos sonidos, silencios mansos y la frescura de su misterio. “La verdad es que la gente que viene a un concierto, viene a escuchar, viene curiosa, o sea que viene con ganas de sentarse y estar atento a ver lo que va a suceder. Eso ayuda mucho al concierto porque esa atención hace que uno pueda dar, o tratar de dar lo mejor. Tanto en su interpretación como en lo que viene a compartir, así que yo sentí a la gente, últimamente en los conciertos que estamos dando, muy conectada y eso lo hace bueno a los conciertos”, define el acordeonista, compositor, arreglador e intérprete. Todo tiene un orden. O no siempre. Sus silencios son muy misteriosos: aparecen luego de las interpretaciones o dentro de ellas. Hablan. Vuelven. Desde el público, varios gritos piden clásicos del folklore litoraleño. Se distrae y promete que faltará mucho para llegar a ellos. Silencio.   ¿Qué proceso habrá detrás de los temas clásicos del chamamé para que la gente los pida mucho en los conciertos? “La gente se permite, habla y creo que es normal y a veces es buenos para distender. O sea, es como bajar un cambio. A veces, todo es como demasiado, entonces uno charla con quien te habla y por ahí, también están ansiosos y es que por ahí quieren todo ya. Y está bueno, es como una conversación y tomarse su tiempo para desarrollar el concierto. Pero bueno, hay lugares donde la gente está más dispersa y otros donde la gente está más atenta. Por eso trato de tomarlo naturalmente. A veces uno está con más luces, y puede manejar mejor esas situaciones. Y hay veces, que no, pero... no estoy pensando en, uh, ahora me habló este, ahora me pidió este tal tema... En la medida en que hoy se ha dado acá, lo tomo naturalmente, pero no estoy procesando como solucionar eso ni es que quiero que cuando voy a tocar la gente no hable. Supongo que hay lugares donde la gente hace más silencio y otros lugares, tipo si uno estuviese tocando al aire libre o en verano, hablaría un poco más. Pero la gente siempre está muy bien ubicada y respetuosa”.   CHANGO SPASIUK ORQUESTA  Los músicos que la conforman son: Chacho Ruiz Guiñazú (Cajón y Percusión), Sebastián Villalba (Guitarra acústica y voz), Víctor Renadeau (Violín), Juan Pablo Navarro (Contrabajo), Juan Núñez (Bandoneón), Marcos Núñez (Guitarra), Marcos Villalba (Cajón Peruano) y obviamente, Chango Spasiuk (Acordeón, dirección, composición).   “Hoy fue un muy buen concierto. Estábamos con mucho swing. Estábamos conectados todos muy felices de estar tocando la música. Se sintió y estuvo muy bueno”, habla el Chango de ellos.   RESCATANDO SU ESENCIA  Sobre una pantalla gigante, se reflejaba un documental, donde se podía ver la ciudad de Apóstoles, Misiones. No simplemente la ciudad, sino su gente, sus costumbres, sus fiestas típicas. Sus plantaciones de té y de yerba mate. Otra realidad. Otros colores. “El que más hablaba en el vídeo era un tío, hermano menor de mi papá y el que cuando yo era chiquito, mi papá tocaba el violín y el tío Marcos cantaba y tocaba la guitarra, así que fue mi primer grupo: un trío de guitarra, acordeón y violín. Lo del corto, es como que en dieciséis minutos, uno no está mostrando todo el disco, pero en esa pequeña historia que se da en el documental, es como que uno más o menos muestra un pequeño universo y es como, que muestra de dónde se alimenta y de donde se nutre el disco que fue Polcas de mi Tierra y desde donde se nutre y se alimenta casi toda mi música. Entonces, en ese sentido a mi me gustó terminar el corto con toda la gente que se trabajó, a la cual agradezco mucho. Por sobre todas las cosas, ahora que está terminado, lo veo como una muy buena herramienta de comunicación. No me interesa pensar en cómo comercialmente como puede funcionar eso. De hecho, no sé cómo se va a comercializar. Creo que va a ser una herramienta de comunicación. Va a haber gente que lo pasará y eso ayudará a conocer un poco más lo que es la música popular del noroeste argentino”.   Misiones es una tierra de gringos y criollos. Donde las fronteras son muchas si las hay. Donde se respira a Europa, Asia y también a Latinoamérica. “En lugares como la provincia de Misiones donde hay tantos colores y tanta diversidad y están ahí y cada uno con su música, con sus instrumentos, y todos esos juntos hacen a la música un lugar y el corto, en cierta forma, dentro de lo que puede, muestra un poco eso”, explica Spasiuk, descendientes de croatas.   MÁS COLORES La puesta de luces en el escenario era simple. Mínima. Necesaria. Sin grandes escenografías. La música era la única protagonista. “El señor que operó las luces me pregunta, - Bueno Chango, ¿qué querés?. Por lo general, últimamente, cada vez quiero menos colores de luces y quiero muchas luces blancas. En realidad quiero... Me gustaría algún día hacer una puesta y un trabajo pensado y diagramado. Pero en estos casos, por lo general le digo, que quiero luces blancas. Cómo si fuese casi, músicas de cámara. Y después bueno, que trate de jugar con lo que tenga de la manera menos brusca posible, pero seguramente el hombre se conectó con la música y habrá usado los colores que tenía y habrá hecho alguna pequeña puesta. Creo que lo habrá hecho en función de mi sugerencia: luz blanca y después ponga lo que pueda. Pero hasta ahí nomás. Nada de mover luces al ritmo de la música. (risas) Lo que importa es la música. Como que, no llenar de condimento a algo que uno... cómo si fuese un alimento: no condimentarlo tanto”.


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