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NOTA DE INTERÉS

seudónimo de Paule Antoinette Pepin Fitzpatrick


13/05/2005

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“Alma Yaraví”, es el nombre elegido para el disco homenaje a Pablo del Cerro. Sabemos que Pablo del Cerro era el seudónimo de Paule Antoinette Pepin Fitzpatrick, conocida como Nenette, compañera por muchos años del gran Atahualpa Yupanqui.
 
Cuenta Emilio Portorrico en su Diccionario Biográfico de la música argentina de Raíz Folklórica, que Nenette había nacido en Terranova, Canadá un 8 de abril de 1908 y falleció en Buenos Aires el 14 de noviembre de 1990. Era pianista y compositora. Que llegó a la Argentina en la década del ´30, trayendo una robusta formación musical adquirida en el Conservatorio de Música de Caen, en Normandía (Francia) y también se había inscripto en el Conservatorio Nacional. Siendo alumna de Carlos López Buchardo, cerca de 1942 conoció en Tucumán a Atahualpa Yupanqui, con quien estaría unida toda su vida y con quien colaboró en la labor creativa. Con Atahualpa, compuso entre otras obras canciones como El Alazán, Pobrecito mi cigarro y Pero a mí nunca jamás, zambas como La Vuelta del Tucumano, Bombo Zambero, Payo Solá y Zamba de Otoño, las milongas De Tanto dir y venir y Memoria para el olvido, además compuso, la Chacarera de las piedras, la vidala Madre del monte, y la Baguala del Pobrecito. Compuso los instrumentales El bien perdido, la chacarera La del Campo, el gato El rescoldeao y junto a la letra de Guillermo Etchebehere, la milonga La mano de mi rumor.
 
En el hermoso salón del primer subsuelo de la Casa del Chaco, en ésta Capital Federal, se presentó el disco para la prensa especializada. Forman parte de este homenaje: Eduardo “Negrín” Andrade, Jorge Luis “Coqui” Sosa, Sandra Ceballos, Roberto “Kolla” Yupanqui (hijo de Don Ata y de Nenette) y Carlos Alonso. La dirección musical del compacto estuvo a cargo del guitarrista José Di Salvo. Como músicos invitados estuvieron: Germán Gómez en el violín y Jorge Tabares en vientos, además del propio Di Salvo.
 
En el arte del disco hay un texto del compositor Alfredo Mateo que dice así: “cuando la tarde llega a su ocaso, siempre las estrellas acuden al llamado de una quena pastoril. Es una confidencia eterna de la Pachamama, con el ritmo de un cantar dolido, acompañado por un gran silencio, preñado de voces solemnes para el espíritu; así nació el Yaraví, haciéndome eco del talento musical, donde América y la tierra, se ven totalmente representadas en toda su cultura nativa, a través de sus composiciones, una mujer que le dio un enfoque a nuestras raíces, enalteciendo las reuniones de asuntos criollos, le dedico unas prosas con respeto y mucho, cumpliendo así un pequeño homenaje a su autoridad de compositora y referente de nuestra música folklórica. Gracias doña Nenette”.
 
El disco incluye diez temas:
 
1. Linda Tierra pa´ un rancho (poema) por Sandra Ceballos.
2. Del cerro viene cantando (zamba) de Alfredo Mateo y Carlos Alonso por Carlos Alonso.
3. Indiecito dormido (huayno) de Yupanqui y Pablo del Cerro, por Carlos Alonso.
4. Zamba del Otoño (zamba) de Yupanqui y Pablo del Cerro, por Coqui Sosa.
5. Mi Pago viejo (chacarera) de Yupanqui y Pablo del Cerro, por Coqui Sosa y Carlos Alonso.
6. La del Campo (chacarera) de Atahualpa Yupanqui y Pablo del Cerro, por Eduardo “Negrín” Andrade.
7. La montaraza (zamba) de Atahualpa Yupanqui y Pablo del Cerro, por Eduardo “Negrín” Andrade.
8. Guitarra dímelo tu (milonga) de Atahualpa Yupanqui y Pablo del Cerro, por el Kolla Yupanqui
9. Punay (huayno) de Yupanqui y del Cerro por el Kolla Yupanqui.
10. Agua escondida (zamba) de Pablo del Cerro, por José Di Salvo.
 
El Kolla Yupanqui completa: “creo que lo que hizo Nenette, fue altamente significativo porque formó parte de los extranjeros que vinieron al país no a llevarse cosas, sino para dejar cosas para nosotros. Formó parte de una inmigración que vino a contribuir con el crecimiento de nuestra nación. Lamentablemente no fue repetido su ejemplo. Este acontecimiento de presentar un disco homenaje a Pablo del Cerro, que además tomó este seudónimo, primero porque en los tiempos en que ella y mi padre se unieron, mi padre estaba casado pero no divorciado de su primer matrimonio. Y no estaba bien visto el aspecto de la concubina, no estaba bien visto además el hecho de que Yupanqui, que ya era Yupanqui, firmara ahora con una francesa. Todos esos prejuicios que solían haber. Por eso mi madre firmaba como Pablo del Cerro, porque además, fue por el Cerro Colorado, que fue el lugar que nos albergó en tiempos duros y allí construimos ese rincón donde está el museo actualmente, y cuya foto ilustra la tapa de este disco”. Roberto Chavero (h) continúa acerca de Nenette: “era una persona muy exigente, en materia musical, aún con el tata, solía haber en casa algunas tenidas, con respecto a interpretaciones o yo recuerdo en una oportunidad, el hecho de cantar El Alazán, una vez por radio y cuando volvió a casa, mamá le dijo: "eso que hiciste ahí, es demasiado romántico. Ya es demasiado romántica en si la melodía, no tenías por que agregarle este cambio a la melodía" Se lo dijo, porque se ve que le había hecho un cambio a la melodía original. Eran críticas bastante duras. Y también anécdotas de cuando el tata escribía El Payador Perseguido, y una chica que nos ayudaba en casa, de Cerro Colorado, en ese tiempo, una paisana, me recordaba hace poco tiempo, cuando nos encontramos, "yo me acuerdo, cuando don Ata escribía el Payador y se lo leía a doña Nenette, los versos del Payador Perseguido. Y doña Nenette, por ahí lo corregía y el se enojaba. Después aceptaba la corrección y seguía adelante". O sea en ese sentido también fue un gran apoyo, no sólo como mujer, como esposa, sino en el aspecto de su obra. Fue ella quien lo hizo al tata subirse a un avión en el año 1962, creo, para ir a España, porque mi padre decía que no estaba seguro que no iba a interesar en Europa y fue mi madre la que realmente insistió casi con violencia, para que subiera a un avión y se fuera a Europa. Ya lo demás es conocido. Llegó a estar el tata primero en ventas en el año sesenta y pico, setenta, en las ventas de discos en España, por sobre esa música de frenesí que se produjo siempre. Creo que en ese sentido, también el libro Cartas a Nenette, si bien están escritas por el tata hacia mi madre, me permiten conocer el otro personaje. Si uno lee con atención y entre líneas lo que allí está escrito, también nos permite conocer a quien recibe esas cartas”. El Kolla Yupanqui termina: “creo que fue una persona muy reservada, muy prudente. Alguna vez me comentó, ella porque en alguna medida se había puesto en segundo termino y es muy simple eso, y no lo dijo con resignación, se los puedo asegurar: ella comprendió que el tata era una personalidad descollante y necesaria para el mundo. Ella podía ser una gran pianista pero había muchos grandes pianistas, habían muchos grandes músicos. Pero Yupanqui había uno solo. Cuando tomó la decisión, les aseguro, como lo probó después que no hubo quejas. Siguió tocando el piano, siguió componiendo, siguió corrigiendo. Crió a sus nietos, no alcanzó a escribir un libro, plantó muchos árboles, eso sí. Gran parte de los árboles que hay en nuestra casa de Cerro Colorado los plantó ella, y una madrugada del 14 de noviembre, decidió que ya había cumplido con la vida, con su marido, con su hijo, con sus nietos y partió. Nos dejó estas canciones que están en parte, en el disco. Agradezco a los interpretes que forman parte del disco, que supieron recortar parte de la obra de mi madres, con una visión propia, con personalidad, con sentido musical, de éstas canciones que pertenecen en música a Pablo del Cerro. La tarea del artista es imprimir su sello personal sin desmerecer el original, y estos interp


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