Notas
ENTREVISTA


12/06/2008

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RECORDAR


El músico jujeño actuará mañana en La Casa del Cantante. Allí presentará “Agüita de tu amor”, su segundo CD y recorrerá entre melodías los paisajes y costumbres típcos de su provincia natal.

Asegura que sus canciones reflejan sentimientos, luchas y añoranzas. Además, habla de Ricardo Vilca, Fortunato Ramos y Tomás Lipán a quienes, dice, considera “maestros de la vida”. 

¿Qué diferencias centrales, en concepto y a nivel sonoro, encuentra entre 'Soy de Maimará' y su último trabajo 'Agüita de tu amor'?

Traté de poner mas énfasis en dar a conocer el lugar de mi origen desde la música andina, reflejando a través de ritmos: no solamente el bailecito y la cueca sino también las sayas , los tinkus y un ritmo de lamento, que es como el huayno triste, que viene del imperio incaico. Por eso en el tema  el número dos  sólo puse caja , charango y quenas; para que reflejara al hombre campesino, el arriero, el que va marcando su destino en las piedras del lugar, llevando sus tristezas y alegrías, de su vida cotidiana a nivel sonoro .

También agregué los vientos (quenas y sikus), que en el primero no estuvieron, porque tengo entendido que la música es universal y que tengas el instrumento que tengas podes reflejar y transmitir lo que el lugareño siente por su terrinio (tierra), por eso para carnaval también se agregan instrumentos de bronce (saxo, trompeta, etc.)

¿Qué tiene la música jujeña respecto de la que nace en otras provincias norteñas?

Por suerte cada provincia tiene sus ritmos, sus sentimientos, lo que varia son sus ritmos y sus acentos o fraseos para interpretarla. Por ejemplo,  no es lo mismo una cueca jujeña que una boliviana o una cuyana o el bailecito y  el carnavalito, todos estos ritmos vinieron bajando a través del imperio incaico y la fusión con la llegada de los conquistadores, por eso son distintos según el lugar donde se gesten.

¿Cómo definiría su vínculo con el charango?

Es el regalo más lindo que tuve, a los 8 años, cuandos mi madre se apareció con un charanguito. Desde ahí que este instrumento me acompaña, desde el bailecito que aprendí como primer tema, a través de mi maestro Jerónimo Espinosa (boliviano, sastre, agricultor, músico intuitivo, gran charanguista reconocido por el maestro Jaime Torres), me dio las primeras lecciones y me emocionaba cuando lo escuchaba tocar.  Después formé un grupo de música andina y empecé tocar por festivales provinciales y ganarme la moneda en restoranes y hoteles de turismo en Tilcara. Después la vida, la música me llevo por Salta y más adelante a La Plata,  donde resido actualmente.

¿Cuál fue el hilo conductor que lo llevó a seleccionar las canciones de su CD más reciente?

Se refleja en  la necesidad de expresar mis sentimientos: las añoranzas de mi vida como pueblerino, el camino del hombre a través del tiempo de su historia, su lucha -que considero la mía porque trato de seguir las enseñanzas de mis abuelos-. Se refleja también en la necesidad de relatar mis experiencias en las fiestas tradicionales,  como la Semana Santa en la quebrada, las historias dolorosas -como la saya del diablito que compuse para un nene que falleció después de un accidente en un carnaval-. También  compuse un tema  para un pueblito del ramal jujeño (Ledesma) un taquirari con un corte romántico.                                         

¿Qué hallarán sobre el escenario las personas que vayan a verlo mañana?

Encontrarán a un maimareño humilde cantando con el corazón (como me enseñó mi amigo Tomás Lipán) ,como canto cuando vuelvo a mi pueblo,  con una caja en la mano y en la otra el charango, acompañado por excelentes músicos Jujeños, en percusión Andrés Cazon, en vientos Rubén Nieva, en guitarra Oscar Mereles, en teclado José Mercado.

Ha acompañado a Los Caranajal, Suna Rocha, Tomás Lipán y Fortunato Ramos, entre otros ¿qué puede contarnos de sus experiencias con esas figuras de nuestra música?

Acompañar a estas figuras me trajo una experiencia muy valorable para mi carrera musical. Con ellos pude compartir no sólo momentos en el escenario sino también parte de sus vidas,  más con Tomás Lipán y Fortunato Ramos, a quienes  considero amigos y maestros también de la vida.

Alguna vez lo compararon con Ricardo Vilca ¿cómo recibió aquel comentario? 

NO.  Para mí es mucho. Con Ricardo compartí un encuentro de charanguistas hace unos años en Bolivia, donde no teníamos una guitarra para acompañarnos y él me dijo: “en seguida la inventamos”  y con un ronrroco (es más grande que el charango)le cambió la afinación y teníamos la guitarra. Después nos encontrábamos todos años en Humahuaca para compartir guitarreadas o algún vino.

Ha recorrido nuestro país y también ha llevado la música jujeña a Europa, Venezuela o México ¿varían los públicos según el lugar, cómo reciben su arte?

Los públicos varían, pienso de acuerdo a su geografía como decía Atahualpa, los del sur son más tranquilos así también su música, en cambio los del norte somos más de fiesta,  de ritmos más alegres aunque con contenidos de letras más sufridas. En España tuve la oportunidad de viajar con los Duendes de la Salamanca, estuvimos en 30 lugares pueblitos distintos donde a nuestra música la tomaban con admiración respeto y se contagiaban de la alegría de los ritmos. En México y en Venezuela estuve acompañando al amigo Tomás Lipán donde tuvimos mucho éxito y donde Tomás hizo sentir a la gente estar en la montaña y a argentinos que estaban allá emocionar hasta las lagrimas.

¿Cuáles son los pasos a seguir con este nuevo CD?

Tratar de trabajar como hice con el primero. El músico tiene que ir con su CD, llevar sus esperanzas, sus sueños sus experiencias en un CD  a todos lados.  El primer disco me trajo experiencias muy lindas, es un trabajo que lo tenés para siempre y no sabés en qué lugar del mundo se está escuchando.

¿Se considera un embajador de Jujuy en el mundo?

No,  me considero alguien que con respeto hacia mi cultura trato de reflejar mis sentimientos a través de mi charango y mi canto, sin olvidar mi pueblo su gente, mi origen.


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