Notas
CRÓNICA EXCLUSIVA


10/09/2018

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RECORDAR


"Nunca dejes de creer en tus sueños, no bajes los brazos, seguí andando el camino hasta alcanzar tu estrella...La vida es una eterna andanza", dice el cantautor y escritor Valentín Lauro en el transcurso del espectáculo que brinda todos los domingos de septiembre en el local musical Cátulo Tango del barrio porteño del Abasto.

Desde muy chico con sólo tres años Valentín (cuyo verdadero nombre y apellido es Roy Stahli, biógrafo de Don Horacio Guarany y también autor del libro "Los Carabajal 50 años”), empuñó a su manera una guitarra y comenzó a tener su predilección por el folklore y soñaba con cantar en el escenario mayor de Cosquín como Guarany, su ídolo.
Justamente se ve en el transcurso del show un video con su imagen de niño con la guitarra y de ahí comenzó a andar el gusto de nutrirse del folklore y sus cantores populares.

Con el tiempo su sueño se fue cumpliendo. Primero el escribir los dos libros antes citados y luego la grabación de su primer disco "El hombre es tierra que anda". Más tarde los escenarios y en la actualidad estos conciertos en Cátulo Tango en donde con una puesta en escena y bien secundado por cuatro músicos: Eduardo Semerario (guitarrista de Guarany durante casi 30 años), Martín Torrez, Daniel Mazur, Juan Cruz Donati y Nacho Limberti, Lauro presenta en sociedad un puñado de canciones bien amplio y de alto contenido emocional.

Con un clima bien íntimo en el cual también el público presente le pone su cuota, el cantor despliega durante casi dos horas un espectáculo agradable, llevándonos a recorrer en forma imaginaria el país con la base de sus distintos y ricos ritmos.

Ya en el inicio y con la voz de Don Horacio "El potro" Guarany en off, interpreta el tema que le dá titulo a su placa "El hombre es tierra que anda" de su autoría, al que se le suman otros propios como "En tu piel de libertad" y el tango "La guapa".

"Latido tras latido" nos hizo recordar a la querida e inolvidable Nelly Omar quien alguna vez también piso ese escenario, "A fuego y piel" nos trajo por un instante a la memoria al querido Roberto Sánchez "Sandro", "Fiebre otoñal", un hermoso tema de Guarany olvidado de su repertorio y la chacarera "Por unas pocas monedas" de Martín Abalos y Juan Carlos Carabajal, fueron las composiciones que fueron marcando los climas del recital.

La emoción llegó con la versión de "Los viejos olvidados" de Mabel Quercia, dedicado a todos los abuelos, para continuar con "Dame amor" de Lisandro Luján, arreglador musical de la placa, "A ese lugar" de Soles y Lagomarsino y "No hay canto ni olvido" de Patricia Ledesma y Luján que completaron la velada.

"El tiempo es lo más valioso que tiene el ser humano, por qué desperdiciarlo en odio, maldad, chusmerío, falsedad?. Habiendo tantas cosas hermosas. No descuidemos los amores, los verdaderos afectos. Aprendamos a vivir. Luchemos por nuestra felicidad, Andemos el camino", expresó Lauro con optimismo en sus palabras como mensaje final en el concepto de show.


Por :

Luis Digiano

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