Notas
CRÓNICA EXCLUSIVA

Duratierra actuó en Córdoba para presentar su último disco ''Cría''.… Vamos de nuevo: Duratierra emocionó, impactó, regaló uno de los shows más hermosos del año en La Docta. A continuación la crónica y las razones…


01/12/2017

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La cita era a las 23 hs, en Casa Babylon. Uno de los lugares que se destacaba por su programación sabatina. Los que recibían a los invitados eran ni más ni menos que TOCH. Esa banda tan querida y respetada de la escena local, que supo –como siempre- entretener, hacer bailar y reflexionar al público con sus temas que ya son hits como: “Ciudades”, “Como flotando”, “Vuele”, “Cóndor”, “Famatina”…

Ya la noche iría dando muestras de sobra, de quedar guardada en las mentes de los presentes. La primera fue la versión que hicieron con Micaela Vita de “Pido que vuelvas”. La segunda, la presentación de un adelanto de lo que será su próximo disco con “Voy a encenderme”. Así, la gente fue haciéndose eco del nombre y de lo que decía: “Aquí es donde creer, aquí es donde encontrar, aquí es donde  aprender, aprender a dar. Voy a encenderme, sobre los cerros, voy a encenderme sobre los cerros, a reverdecer… ”. Así TOCH, dejaba la sala encendida para lo que venía: Duratierra.

  Canciones nuevas de adentro hacia afuera 
No hay nada peor que una letra, que una música que no genere nada ¿no? No hay peores canciones que estén hechas “a las medidas de los capitales”. Por eso, desde el comienzo mismo, el grupo formado por Mica Vita, Exequiel Mantega, Tomás Pagano, Nicolás Arroyo y Juan Saraco demostró que su sonoridad iba a marcar en Córdoba. Como lo hizo desde el comienzo de su carrera: “Con los pies en la vereda”  y “Con las llagas bien abiertas”.

La Llorona –  anónimo mexicano- fue el primer tema y desde ese momento, el recorrido por estilos o folklores diversos. Desde ese momento la voz de “Mica” se apropió de cada un@ y de cada rincón del lugar. Nos envolvió, nos sedujo, nos enamoró.... En una de las paredes del lugar existe una frase que reza: “Dejarse fluir”. ¿Alguna vez pudieron experimentar eso? ¿Alguna vez escucharon Duratierra?
Saravá, que más que una canción es un manifiesto de principios, de buena vibra y reconocimiento a quienes “nos dan razones, para pensar, para sentir de nuevo…” fue el segundo tema, muy festejado. Y “Hablando de cantoras de ahora”, fueron invitadas Mery Murúa y Caro Merlo para “Marzo”, ese viaje en tiempo y espacio hecho música. El mismo que fue grabado con Nadia Larcher y Noelia Recalde, necesitaba tener a dos de las mejores voces femeninas de Córdoba. El momento fue como el tema: intenso y directo al cuore.

No hizo falta que lloviera y así el cantor hidrate las palabras “Que urgen para decir”.
En Joropo del Toro se canta que no van a callar nada. Menos mal. Y eso fue lo que pasó en La Docta.

Si el cuerpo comunica, entonces menos que menos, porque Mica utiliza el cuerpo para cantar -como pocos- ayudando al disfrute.  Porque se nota mucho, lo bien que la pasan, lo libre que son y eso se traslada a la gente.

 Flores distintas pero un solo ramo 
Si hay algo que destaca a Duratierra es ser referentes de la escena y un ejemplo en el mundo de la autogestión. Por eso, los invitados tuvieron que ver mucho con esas dos condiciones, como fue el caso de Martín Mamonde de La Cruza, para su recitado de la canción, los sueños, la esperanza, la vida; para continuar cantando “coplas del amor profundo”, como en la chacarera Chance, del anterior disco. Diego Cortez, también subió para sumar su sonido de flauta traversa, a una de las canciones viejas que llenan a las nuevas como Sirviñaco. Y el tema sirvió para un mensaje aplaudible y festejable: “Que bailen con quién se les dé la gana. Mujeres con mujeres, hombres con hombres. Viva la diversidad”.

Raly Barrionuevo también fue protagonista. Tal vez, uno de los máximos responsables de que hayan estado en Córdoba y sobre todo, luego de la Peña Trashumante. Pero no solo por ser un amigo, sino porque “ha sido un artista que fue un faro, por sus luchas, canciones y música”. La de un quizás y El fresco de la noche, cuando ya nos había tapado la madrugada, sonaron. El segundo con Flor Sur Cello Trio, quienes fueron arte de las Estaciones sinfónicas que hizo la banda en el CCK.

Con ellos también cantaron Mis partituras, para hacer un “Babylon sinfónico”. Después la tarantela Pascual, el querer saber dónde están las raíces y la respuesta de que “las flores nacen siempre desde abajo”. A esa altura del show, la gente entendía que hay veces que la tierra no gusta, no hace bien, duele.  Hay veces no llena, no alcanza. Pero otras, la tierra resiste, se llena de poesía, de música, de instantes. Hay veces que la tierra nos recuerda, nos representa, nos habla, no olvida. Hay veces que la tierra tiene memoria y es dura, es dura la tierra. Después,  El azul de la luz, hermoso- hermoso- hermoso tema, llegó para confirmar eso.

  Y cantar, caminar caminar y cantar! 
José Luis Aguirre y Ramiro González, fueron terminando una lista de “lujos”, más que de invitados. El “chuncano” para cantar su chacarera La del sin tierra (“si yo soy el nacido y criado, por qué la tierra es del otro;, el riojano para hacer La gota en la piedra, y que los silencios no se posen sobre sus sonidos. El festejo Sin Patrón, debía terminar con ese “set list” de monte adentro, de conexión con la tierra, de levantar el puño por los verdaderos dueños, de alejarse del “folklore de la Sociedad Rural” como dijeron en una nota. Ramiro, José y Raly acompañaron en el canto, para que quede en claro de quienes es la alegría.

Por eso, el final tenía el Curruñao peruano, Perro Negro y Tres fronteras. Para ponerle ritmo a momentos que no son buenos, cuando el perro negro es “dueño de tu paz” o la vida de un trabajador en la triple frontera. Como dijo Alejandro Mellano, que andaba por ahí entre los reflectores que iluminaban el lugar: “Hay gente que está creando momentos de luz ante tanta oscuridad. Estas canciones son rayitos de luz”.
Ya estaban arriba del escenario  los Toch, Santiago Bartolomé y “la” Negramarta Rodríguez para cantar. 

Ya era domingo en plena madrugada, cuando terminó. Pero igual la idea de un sábado de sol, seguía rondando. Sobre todo el saber dónde vamos a caminar. Nueva luz en la noche cordobesa, escuchándolos a ellos y a ella. A esa especie de faro de folklore universal, que mostraron y demuestran ser. Porque todos de algún modo, somos crías de Duratierra.


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