Notas
ENTREVISTA


16/05/2017

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RECORDAR


Mencionar a una familia por el apellido implica incluir a todos sus integrantes. Cuando un grupo toma el apellido familair carga sobre sí una responsabilidad de la que nunca puede desharse porque resume una forma de sentir conjunta unida por un lazo de sangre. De ahí que Mario “Musha” Carabajal diga: “La nuestra con el conjunto es una tarea irrenunciable”. Lo dice mientras deshoja los días que separan a Los Carabajal del momento más importante en cinco décadas de vida musical; la noche en que el histórico grupo santiagueño celebrará sus primeros 50 años para meterse definitivamente entre los grupos históricos del cancionero popular del país. Será el sábado 20 de mayo en el Luna Park, donde le harán honor a la familia estrenando canciones en el escenario del mítico estadio porteño. “Siempre hay que fijarse metas, cumplicarlas y fijarse nuevas. Siempre hay que ir por nuevas canciones, por una apuesta al mañana. Así nosotros nos desafiamos. Nos hace bien eso”, sintetiza en una charla con FolkloreCLUB.

Atravesaron 50 años. Arrancaron en la época de oro del folklore, en el apogeo del disco, y caminan estos días en los que los dispositivos digitales anuncian -desde hace varios años, por cierto- la muerte del disco. ¿Hay algún secreto? Responde Musha: “Cada uno tuvo una virtud. Lo importante es que a pesar de haber atravesado por varias formaciones no se ha perdido el sonido. Cada voz le dio un momento y las distintas formaciones han hecho diversos aportes a ese sonido”, dice Musha.

Algunos memoriosos recuerdan las lágrimas que les arrancaba la zamba “No despiertes aun” (compuesta por Kali), en las voces de Luis Paredes y Mario Álvarez Quirioga. Tres años de Mario y dos discos editados le dieron al grupo una apertura más romántica sin perder jamás la tierra a la que siempre volvían en canciones y poesías.

La mano compositiva de Peteco y su padre le aportaron otro vuelo al grupo. La marca autoral de Peteco resultó tan potente que siguió tras su salida: Los Carabajal grabaron en 1987 el álbum “Los Carabajal”, donde 7 de las 12 canciones son del autor de “Perfume de Carnaval”, que ya había iniciado otro proyecto musical.

Una curiosidad: en 1976 (sin Musha, con Oscar Testa, Oscar Evangelista, más Cuti y Kali) en 1982 (Peteco, Musha, Cuti y kali) y en 1987 (Musha, Kali, Peteco y Roberto) grabaron discos con el mismo nombre: Los Carabajal, acaso para remarcar eso que se veía en cada presentación: que ya se habían convertido en una de las familias más importantes de la música popular de raíz folklórica. 

Todavía se recuerda la tapa del disco con Kali, Cuti, Musha y Peteco vestidos de gauchos, de impecable bombacha bataraza y botas negras, posando en el microcentro porteño. “Esa formación significó uin quiebre en el grupo a partir de un repertorio propio, con nuestras canciones empezando a ser consideradas por el público. Empezamos a profundizar lo que hacían las nuevas generaciones con letras que dejaban un mensaje. Habíamos dejado de ser lo tradicional para convertirnos en un grupo de proyección”, analiza Musha para FolkloreCLUB.

 CANTORES DE CHACARERA  

Agustín, Carlos, Kali y Cuti iniciaron en 1967 el grupo. Los dos primeros venían de otra experiencia musical, los Kari Huaynas, con quienes habían llegado a Buenos Aires, y tras un año dejaron el grupo para formar otros históricos: Los Manseros Santiagueños. Entró Musha. Cuti regresó mucho después para volver a salir del cuarteto familiar y formar un duo con otros de sus integrantes: Roberto Carabajal. En ese sentido, Los Carabajal fueron también una escuela de grandes, una plataforma desde la cual poder lanzar nuevas canciones sin olvidarse de la raíz que los sostiene en la tierra. “Cada vez que hubo cambios volvimos a rearmarnos con la fe puesta en el grupo y en el objetivo de generar nuevas canciones”, resume Mario

Hubo dos integrantes que fueron y volvieron: Musha, que se sumó en 1968 pero no estuvo con el grupo entre 1973 y 1978, y Cuti, quien lo formó desde el inicio y volvió en los años 80. Oscar Evangelista, Oscar Testa, Luis Paredes, Mario Álvarez Quiroga, Jorge “Mono” Leguizamón, Carlos Enrique Carabajal, Lucio Rojas y Carlos Cabral formaron parte del grupo en distintos momentos.  Kali, Musha, Walter y Blas Sansierra sigue hoy los pasos que iniciaron aquellos pioneros con las ganas de llevar la tierra del patio santiagueño a cada escenario y con ella las guitarreadas compartidas con la abuela más famosa del folklore, con papá y mamá, con los primos, con los tíos, con el bombo y la guitarra. Se formaron cuando Onganía gobernada el país con plomo y autoritarismo, sobrevivieron a ocho dictadores y a 14 presidentes democráticos, pero eso es apenas un dato de la estadística. Lo valios es haberse metido en el imaginario popular para formar parte de los momentos tristes y alegres de varias generaciones que crecieron con sus canciones y que este sábado se reunirán para cantar el cumpleaños 50 a viva voz y con ritmo de chacarera.


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