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Un mes y un día después de que la voz de América dejara de estar entre nosotros, se fue Félix Luna, el mismo que con su pluma inmortalizó a Alfonsina Storni en una zamba, el autor que dignificó a Juana Azurduy, a Dorotea Bazán. El mismo que junto a su amigo inseparable, el pianista Ariel Ramírez, dejaron para siempre
la "Zamba de usted" y las bellezas plasmadas en obras integrales, entre otras, como la "Cantata Sudamericana", "Mujeres argentinas" y "Los Caudillos", verdaderas joyas de nuestro cancionero popular.
Alguna vez, en el aire de Radio Nacional Folklórica, Facundo Ramírez, el hijo de Ariel, dijo: "Para mi la Patria es la voz de Mercedes Sosa, el piano de mi papá, el Charango de Jaime Torres y la percusión de Domingo Cura". Sin mencionarlo, pero mencionandolo desde el corazón y el afecto, Facundo nombraba también al autor de la letra de cada uno de los hitos hechos canción: Félix Luna.
A continuación, se publica una nota realizada el 8 de octubre de 2008 con motivo de la reposición de la obra "Los Caudillos" en el Teatro Nacional Cervantes, a modo de recuerdo del historiador que falleciera hoy a la edad de 84 años.
SE REPUSO LA OBRA “LOS CAUDILLOS”
El poema épico nacional en forma de Cantata, con textos de Félix Luna y música de Ariel Ramírez, volvió a los escenarios argentinos: el 8 de octubre tuvo su gran retorno en el Teatro Nacional Cervantes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el 16 de octubre la ciudad de Tucumán fue testigo de semejante espectáculo dentro del Segundo Congreso Argentino de Cultura.
Organizado por la Secretaría de Cultura de la Nación, a cargo del Dr. José Nun, en una noche memorable, el maravilloso Teatro Nacional Cervantes fue testigo de un regreso inesperado: el de la obra integral Los Caudillos, que inmortaliza la figura de ocho hombres que dieron, hasta su vida, en la lucha por la emancipación y la organización nacional, cada uno desde su lugar. Artigas, Güemes, Ramírez, Quiroga, Rosas, Peñaloza, Varela y Alem, son los nombres que Félix Luna destacó en poemas y Ariel Ramírez recordó en música. Durante cada interpretación, sobre el escenario, se proyectaban en pantalla gigante las imágenes de los caudillos cantados.
Con la presencia de grandes personalidades de la cultura argentina como el maestro Eduardo Falú, Atilio Stampone (director estable de la Orquesta Nacional de Música Argentina “Juan de Dios Filiberto”), Antonio Rodríguez Villar (Presidente de la Academia Argentina de Folklore), José Carli, Suna Rocha, Jorge Marziali, Julio Fontana, entre otros grandes artistas, prensa especializada, investigadores folklóricos y público en general, sin dudas fue una noche emotiva y de orgullo para nuestro país, donde muchos de los espectadores veían y escuchaban por primera vez la obra.
LA OBRA
En el programa de mano, que se entregó en la presentación, se explica: “´Los Caudillos´ trata de esas autoridades y jefes que fueron ´obra del pueblo, su personificación más espontánea y más genuina´ (como admitiría Juan Bautista Alberdi) que lucharon por la causa de la emancipación y la descolonización de estas tierras americanas. Buscaron una forma de organización social, cultural y política que contuviese y sostuviese a las masas rurales y urbanas que conformaban los pueblos de las Provincias: gauchos, indios, criollos y negros. Los Caudillos emergen del pueblo y portan en sus estandartes sus anhelos: emancipación, libertad, soberanía, justicia, solidaridad, unión. Una cultura plasmada en aquellos nombres olvidados por la historiografía oficial: Provincias Unidas del Sud, Estados Unidos del Plata, Liga Federal de los Pueblos Libres, Confederación Argentina, Unión Americana, La Patria Grande. ¡Que nunca los olviden los de esta tierra!”.
TESTIMONIO DEL AUTOR
“Creo que es un acto de justicia, a una obra que tiene una música maravillosa, debida al talento de Ariel Ramírez. No hablo de la letra por razones obvias, pero fue un esfuerzo que hicimos con Ariel para volver a la vida a estas personalidades que tuvieron tanto que ver con la historia argentina”, cuenta el propio Félix Luna, presente en la noche de la reposición y con gran emoción recuerda el momento de la reunión con Ariel: “fue una cosa muy milagrosa. Pero después de mucho trabajo conseguimos dar final a la obra”. Estos tiempos que vivimos son ideales para reponer una obra de semejantes características por la gran valía que posee cada una de las canciones. Al ser consultado sobre si esta calidad de hombres se pueden volver a repetir en nuestra historia, Luna expresa: “ojala que sea así, sin violencia. Porque ellos pertenecieron a una época muy violenta que esperamos este superada”. Atento a cada pregunta, define concretamente. Lo mismo que cuando se le preguntó que piensa que aporta este trabajo a la cultura argentina: “estilizó figuras que estaban en la historia y que no habían sido tomadas ni por la poesía ni por la música. Así se las aprovechó integralmente”.
Sobre el escenario del Teatro Nacional Cervantes la Orquesta Nacional de Música Argentina “Juan de Dios Filiberto”, dirigida por el director invitado Fabián Bertero y el Coro Polifónico Nacional, preparado por Darío Marchese, daban el marco instrumental fundamental para que aquel solista que grabó originalmente la obra, vuelva a ponerse al frente de ella: el maestro riojano Ramón Navarro. “Fue Ariel Ramírez el que lo eligió”, sostuvo con gran sinceridad don Félix Luna y pronto respondió sobre el caudillo que más lo impactó: “a mi me gusta mucho el de Chacho Peñaloza. Chacho representó un poco la rebeldía de un pueblo muy sometido a los dictados centralistas. Un hombre bueno, al que nunca se lo pudo acusar de una crueldad, de una sedición. Eso era importante en esa época”. Ya finalizando sus respuestas, con enorme amabilidad, nos dio un consejo al momento de escuchar la obra: “que no se preocupen de saber si es un juicio positivo o negativo, simplemente se limiten a disfrutar de la música y de los versos. Nada más que eso”.
La Cantata “Los Caudillos” (1965) forma parte del tríptico argentino integrado además por la “Cantata Sudamericana” (1972), donde se recorren diversas culturas de nuestro continente en música y poesía y por “Mujeres Argentinas” (1969) donde se destacan a valiosas mujeres de nuestra historia argentina como Alfonsina Storni en zamba, Dorotea Bazán en milonga pampeana, Juana Azurduy en cueca norteña, Rosarito Vera en zamba, entre otras. Todas las creaciones de este tríptico pertenecen en textos a Félix Luna y en música al maestro Ariel Ramírez. El doctor Félix Luna dice de su compañero de composición: “es un gran tipo, un gran amigo, un gran músico. Realmente yo lo quiero y lamento que su estado de salud no le permita compartir conmigo este momento tan lindo”.
EL DIRECTOR Y UNA ANÉCDOTA
Cuenta don Ramón Navarro: “Fabián Bertero, el director invitado para dirigir esta noche la obra, cuando tenia catorce años una maestra de Historia llevó “Los Caudillos” para ilustrar una clase y desde entonces quedó impactado por la obra. Fue ahora, convertido en un joven y brillante músico, quién propuso a la Secretaría de Cultura la reposición de la obra. Una buena manera de ejemplificar y sugerir la enseñanza asociada con el arte”.
EL SOLISTA
“Fundamentalmente creo que es una obra bella. Una obra de calidad musical y poética realmente hermosa. Y para mí es un recuerdo enorme. Me trae a la memoria aquel momento, aquel año en que fui convocado por Ariel Ramírez para ser la voz solista de esta formidable obra, con ella yo debuté discográficamente. Y creo que aún mantiene, desde el punto de vista de su temática y de sus cuestiones planteadas, un agregado importante: la celebración en memoria de estos personajes que están involucrados en la lista de caudillos, cronológicamente desde Artigas hasta Alem, el primer caudillo cívico, no de a caballo, toda una serie de luchas fuertes que se dieron en nuestro país, donde no había discusiones ni premios de otra índole que no sean el triunfo, el destierro o la muerte. Donde yo creo que no había ni civilizados ni bárbaros, había una disputa muy fuerte que tenía banderas muy importantes como las que alzaban esos señores y que eran las luchas por la unión latinoamericana y el federalismo. Asuntos que, creo yo, no están todavía resueltos y siguen siendo asignaturas pendientes, así que tiene todas esas connotaciones y para mi en lo personal es un recuerdo muy grande y un honor muy grande el haber sido convocado por Ariel Ramírez en ese momento para cantar su obra y ahora el hecho que se repita después de tantos años, que lo hicimos de la misma forma que esta en el disco, con la partitura original, con aportes muy importantes realizados por el prestigioso maestro José Carli. El arreglador original fue Vlady y el Coro era de Mercedes, Uruguay, dirigido por el gran profesor Martino Roda. Es una alegría muy grande. Es una obra compleja. Pero quien la dirigió ahora es un músico joven, talentoso, Fabián Bertero y los músicos que forman la orquesta son de primer nivel, lo mismo los cantores del Coro Polifónico Nacional”, sintetiza Ramón Navarro. Ha sido un honor cantar con ellos”.
UN CAUDILLO, UN FRAGMENTO
“Artigas, el protector”, estilo-milonga: “Quien dio al indio libertad, y tierra a los gauchos pobres, con la bolsa sin un cobre, rumbo al destierro se va (…) Pero oigan esta razón, aunque Artigas ya no manda, todo el que está en esta Banda, lo tiene en su corazón”
“Güemes, el guerrillero del Norte”, aire de chacarera-baguala-vidala: “La Patria en la frontera, no ha de temer, si empuña la bandera, Martín de Güemes (…) En Salta nació la Patria, en Jujuy comienza a andar, montada y con guardamontes, ninguno la ha de voltear”.
“Ramírez, el caudillo enamorado”, canción: “Atención, Pancho Ramírez, la muerte lo anda rastreando, y para usted tiene el nombre, del Capitán Maldonado (…) Qué final Pancho Ramírez, matrero y enamorado, en tu caballo de novio, la muerte yace ancado”.
“Quiroga, el Tigre de los llanos”, aire sureño-cueca: “El hombre más valiente, que ha visto el mundo, nació en La Rioja, y era don Juan Facundo (…) La derrota ya está encima, y mi sueño pone en llamas, mi pasión por la Argentina, con tonada provinciana”.
“Rosas, el restaurador”, candombe-canción: “Don Juan Manuel de Rosas, tenía en los ojos, colores unitarios, reflejos rojos (…) Yo sé como es el rostro de la gloria, yo fui el poder, pasaron por mis manos, las vidas y las muertes de la historia, de veinticinco discutidos años”.
“Dicen que al Chacho lo han muerto”, vidala chayera: “Los changos y los viejos, y hasta las mozas, llorando están, la muerte de Peñaloza (…) ¡Me matan y no saben, que a mi nadie me mata! (…) Pues no soy una carne desgarrada que muere, sino un mito que el llano, de La Rioja dilata”.
“Cuando viene Varela”, zamba riojana: “Cercanía de La Rioja, los llanos y las montañas, y un sol bruto que requiebra la tierra desconsolada. Varela viene llegando, del linde con Catamarca, cinco mil hombres con sed, cinco mil hombres con rabia… cinco mil ferocidades y una bandera bordada con letras que dicen vivas a la Unión Americana (…) Cuando viene Varela sus batallones, van dejando la estela de corazones”.
“Alem, el caudillo cívico”, aire sureño: “Desdichados ciudadanos, que han olvidado su historia, yo sé que hay una victoria, agazapada en mi mano (…) Tal vez no me mate en vano, y este pueblo en mi memoria, asuma otra vez la gloria, de un destino americano”.
Diego Vázquez Comisarenco
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